martes, junio 09, 2009

Breve noción sobre ausencia, calor y catarsis en Naomi Kawase

A raíz de un dossier aparecido en la revista argentina El Amante Cine –publicación que por cierto tiene muchas intuiciones interesantes pero a mi entender le sobra una petulancia que muchas veces resulta molestosa- me enteré de la existencia de Naomi Kawase, directora de cine japonesa de la cual se hacía una relevante loa de su obra. Por fortuna he podido toparme con algunos títulos en el fecundo y alborotado mercado pirata de La Paz y así frecuentar a tientas mis primeros pasos kawasianos. Los títulos que he podido hallar son “Shara” y “El bosque de luto” dos muestras de una cineasta sigilosa, donde huelgan los grandes aspavientos y sobran las sombras fantasmales que colocan a las ausencias como protagonistas faltantes pero omnipresentes del relato; ya que hay dos cosas que me asombraron de los filmes vistos, y son esas ausencias presentes de personajes que el pretérito se ha llevado consigo y la otra es la mirada, el calor y la presencia que exhuma la cámara, o sea el ojo de Kawase y como éste se mueve, ya que apostando por planos largos y planos secuencia, la realizadora acompaña el proceder de sus personajes, siendo asiduamente tan cercana a ellos, que se vuelve otro protagonista que abraza a los suyos (sus personajes) y hace parte indisoluble de sus aparentemente pequeñas empresas y grandes tribulaciones. Pocas veces he visto y sentido en la cadencia del movimiento de cámara, tanta cercanía y tanta presencia por parte de la mirada que nos otorga. He ahí un triunfo de la visión kawasiana, y por último loar, por mi parte, otra faceta que engrandece su cine, y es la noción de catarsis, a la cual los dos relatos observados conducen y permiten a los suyos lavar sus almas y reconciliarse con la perenne ausencia que los rodea.


Fantástica secuencia de catársis en "Shara" durante el festival del pueblo.

10 comentarios:

Malajita dijo...

Me gustó mucho la presencia de los ausentes que mencionas y creo como tu, que cada personaje se reconcilia con su ausente a través de diferentes formas que la vida les permite. En Shara, el arte permite a ambos personajes, Shun y Yu, reecontrarse y lavar sus almas a través de la pintura y la danza. En el bosque de luto, la naturaleza es quien ayuda a redimir las penas de esas ausencias, una naturaleza maravillosa y al mismo tiempo perversa y tanto el esposo de Machiko y Mako logran llenar ese vacío, el uno con el otro. Me gustaron mucho ambas películas, son dos dulces para el alma aunque cada una tenga su dosis de tristeza.
La Malaja

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Habrá que ver, el fotograma sugiere el más alto arte asiático.

Saludos.

Alvaro G. Loayza dijo...

Malaja, es cierto que el arte es la vía de catarsis de "Shara", en "El bosque de luto" es más bien un enfrentamiento con la naturaleza que siempre tras su belleza en el sentido más herzoguiano esconde una crueldad o maldad soslayada que es a la que enfrentan los protagonistas para curar sus heridas de ausencia.

Oneiros, Kawase entra muy a su estilo dentro de los grandes gestores de arte cinematográfico asiático, muy recomendable para los que gustan del cine contemplativo y lento.

Agradezco a ambos por sus comentarios, abrazos!!!!

Edith Oster dijo...
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Edith Oster dijo...

Oh dios! odio decir esto, pero... disiento. Sólo he visto El bosque de luto, y la verdad salí del cine muy decepcionada. La belleza de las imágenes quedó opacada por la representación de la historia. Sentí que los ritmos lentos de las secuencias y la paciencia mostrada en los tratamientos de la imagen, no se correspondían con una historia que, en demasiadas oportunidades, explicita las emociones demasiado. Los gestos me parecieron totalmente exagerados (por poner un ejemplo: cuando pierden la cobertura del celular en el bosque), al punto de parecer paródicos. Extrañé mucho la contención estilo Kitano. Contención que, por otro lado, se logra en los ambientes: la sensación intensa de humedad en el momento previo de la tormenta.
Con todo, gracias a este post,le daré a Kawase una segunda oportunidad.
Saludos!!!

Alvaro G. Loayza dijo...

Justo me tocó leer en un artículo sobre cine japonés una frase que parece distorsionar mi apreciación sobre la película que reza lo siguiente "El rito en el arte japonés no se constituye alrededor de un suceso catártico sino que es cíclico, con leves ascensos y descensos, minúsculas crisis rápidamente mitigadas que descubren el yo intemporal del hombre y de la naturaleza". Creo que ésta descripción del rito japonés puede ser adoptada por la visión kawasiana, quizás mitigando lo de las crisis minúsculas.

Alvaro G. Loayza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alvaro G. Loayza dijo...

Edith, acababa de colocar el último comentario y al publicar recién miré el tuyo. En relación al "Bosque del Luto" me parece inferior a "Shara" así que si le das otra oportunidad a Kawase, no estaría mal hincarle el diente a ésta última. Estoy de acuerdo con un exceso quasi paródico en las emociones, pero en contraposición a la contención quasi contemplativa de los kitanos, no en la misma vena que los kawases, pero el cine japonés muchas veces está dotado de histrionismos desmesurados como el Mifune de los kurosawas, obviamente opuesto a las lacónicas y quasi inexpresivas familias de los ozus.

Ya me cuentas como te fue en tu segunda oportunidad.

Saludos desde estos pagos!!!!!

Lu dijo...

Las cadencias que se ven Shara son parecidas a las cadencias del Gran Poder. El parentesco del collaje con el Asia es innegable. Slds. Luis

Alvaro G. Loayza dijo...

Lu, creo que es insoslayable los parecidos que se hallan en las antípodas, Bolivia con la parte oriental europea como los Balcanes o en éste caso con el Japón existen y saltan a la vista, sobre todo cuando se trata de la fiesta y el jolgorio. En tu particular analogía se puede ver una oda a la repetición.

Abrazos desde la urbe del Gran Poder!!!