martes, enero 02, 2007

Sobre el amor, la pérdida y la memoria. Apostillas a "2046" de Wong Kar-wai


Wong Kar-wai posee una de las miradas visualmente más fascinantes y temáticamente más conmovedores que posee el cine actual, con ocho largos en su haber ha cubierto un amplio rango de registros como ser el frenetismo de “As tears go by” o de “Fallen Angels”, o en cambio el lirismo de “In the mood for love” o “Happy together”, todas con el desencuentro amoroso como temática común.

El amor imposible, perdido es el tema esencial del cine de Wong, quien no puede ser entendido como otra cosa que un nostálgico añorante. La memoria es un componente esencial para entender al honkonés. Tal como lo hiciera Proust a principios del s. XX, ambos se encuentran “en busca del tiempo perdido”, en busca de esas personas y momentos que son irrecuperables a no ser por la memoria y la evocación. Cada recuerdo es para los personajes de Wong un estigma que llevan quemado en el corazón, y que se convierte en motor de sus vidas tanto para adelante como para atrás. Ese instante perdido nos remite al sentimiento más profundo que hay: el sentimiento de pérdida. El aquel entonces, ese otrora, esa pérdida es el sinónimo mismo del amor. El amor jamás es presente, el amor será siempre pretérito, un instante pasado, existente, pero perdido; por ende el amor sólo vivirá en la memoria, en el recuerdo y todo el discurrir existencial de alguien será darle sentido a ese recuerdo, a envolverlo nuevamente, a vivirlo, a no olvidarlo, a hacerlo prevalecer ante todo, ya que es el único resquicio que nos liga al sentimiento sumo del amor.

Por eso Wong liga su cine tanto a otro sentimiento crucial, que es el deseo. La idea de que el amor sólo es pretérito, se complemente con la idea de que el deseo solo existe si es que hay incompletud, el momento en que es deseo se hace carne deja de ser deseo y se vuelve en efímera fogosidad, y por eso, como la memoria, para mantener el deseo, el deseo debe comprenderse de una latencia eterna, jamás cumplirse, ya que si se cumple desaparecerá para siempre. El deseo insatisfecho tiene un pacto con la eternidad, el deseo cumplido pierde su nombre y firma un pacto con la muerte y el olvido.

Por eso siguiendo la estela de “In the mood for love”, película que gira en torno a ese ferviente deseo de poseer al ser amado que nunca se consuma, viene “2046”, una aparente secuela de la anterior donde el personaje se embarca en un viaje literario hacía el 2046, un lugar donde se recuperan las memorias perdidas, un lugar donde uno encontrará su verdadero sino, o sea, el verdadero sentido que ese deseo reprimido y ese amor prístino ha dado a todo su existir anterior y posterior. El viaje al 2046 es la pretensión de hacer realidad esa memoria, el recuerdo como vivencia, para dotar de sentido a toda la realidad que sin ese recuerdo pasa a ser un mera irrealidad.

“2046” es para el espectador como para el personaje una travesía, una conmovedora experiencia visual y un adentramiento a los recovecos más íntimos de una alma humana que está herida, y que ninguna lágrima puede sanar. Para finalizar vamos a citar el sentir de Chow Mo Wan, personaje de esta extraordinaria travesía fílmica, pero sobre todo el sentir de Wong Kar-wai, el evocador, añorante y deseoso labrador de una maravillosa obra fílmica, donde no hace más que colocar sus sentimientos más profundos y apremiantes. “El amor es una cuestión del momento adecuado. De nada sirve conocer a la persona ideal mucho antes o mucho después. Si yo viviera en otro lugar, en otro tiempo . . . mi historia podría tener un final diferente”.

10 comentarios:

Óscar dijo...

Tengo poco que decir sobre 2046 y Wong Kar-Wai que no hayas dicho tú en tu brillante reflexión. Si acaso apuntar una de esas imágenes que sintetizan de forma adecuada un discurso, la del árbol de In the mood for love y la obertura en 2046 a la que los personajes van a revelar sus sentimientos. Un auténtico agujero negro de las emociones, y un hallazgo maravilloso de Wong.
Y eso porque no quiero hablar de su estupenda selección musical, porque daría para horas.

Saludos!

Alvaro G. Loayza dijo...

Wong Kar-wai me parece un autor maravilloso y su obra tiene tantas, pero tantas facetas que se haría eterno reflexionar sobre cada una de ellas. Las texturas de sus películas son fascinantes, tanto a nivel imagen como a nivel sonido, donde la música es una parte esencial. Para los hispanoparlantes las canciones en español usadas por Wong nos provoca, creo, una complicidad insoslayable.
Después de un respiro, para dentro de un tiempo, cabe hacer un post más pormenorizado de otros motivos del cine de Wong.
Hasta luego.

Fernando S.B. dijo...

Gusto mucho leer sobre Wong Kar-wai y degusté de tus cavilaciones sobre el amor y el deseo, su espacio y temporalidades en el mundo de claroscuros de Wong y con seguridad me ayudarán a encontrarle otras aristas a su obra siempre nueva.

Alvaro G. Loayza dijo...

Agradezco tu comentario Fernando y espero con el tiempo poder escribir un texto sobre Wong que abarque un gama más amplia de su filmografía.
Saludos!!

Cle dijo...

Dejarse llevar por la memoria, por el fluir de la melancolía... Hará un año que reconectaba con esos trenes, con esos recuerdos. Me gustaron las reflexiones: todo con tal de tratar de salir del círculo :) Viajé con las dos cintas en mi poder o sea que espero poder revisionarlas en breve. Ah, gracias por su visita. Saludos!

Alvaro G. Loayza dijo...

Revisionar a Wong Kar-wai cada cuanto es un menester muy placentero.
Hasta pronto!!

Raven Z dijo...

Gracias por los comentarios, y que bueno que pase por aquí y apreciar tu narrativa tan precisa, de esta película que me gusta tanto.
Además enterarme que existe otra más que debo ver.
saludos.

Alvaro G. Loayza dijo...

Gracias por el comentario Raven Z, espero que pronto te topes con cualquiera de las marvaillas de Wong Kar Wai, recomendar cualquiera es desmerecer a las otras.
Saludos!!!

Juniper Girl dijo...

No había llegado hasta este post. Primero que nada tengo que decir que tienes una prosa exquisita y una compresión aguda. Ya hubiese querido que me ayudarás a escribir mi tesis de WKW. Mi trabajo final de la universidad fue sobre este director así que no te has equivocado al calificarme de fan enardecida. Pero dime, como no caer en la tentación, en el deseo, en la memoria... para mí sólo comparable con las películas de Alan Resnais. Te recomiendo, talvez ya lo has hecho, que veas Days of being wild, el "inicio" de la trilogía.
Saludos y ya estaré pasando más a menudo por acá.

P.d: Ojalá hayas podido ver la compilacion de cortos y otros trabajos de él. Está lo más reciente, su trabajo para Chacun son cinema.

Alvaro G. Loayza dijo...

Juniper Girl, muchas gracias por tus palabras, y hubiera sido un honor ayudarte en una tesis sobre Wong. Es cierto que hay mucho de Resnais en WKW así como de Antonioni, quienes creo son sus mayores influencias del cine de los 60s, pero el cine de Wong posee una vitalidad que no percibo o que no me contagian estos europeos y sin menoscabar la preciosidad del cine en blanco y negro bien hecho, WKW ha logrado crear una poética visual con su colorido pincel, que adorna de una forma irracionalmente bella a esos sentimientos que él desentraña: deseo, evocación, pérdida, añoranza, lontananza, etc. Y una cosa que es indudable es tu fascinación por la poética del color de Wong que se plasma de forma evidente en tu blog.

Con "Days of Being Wild" tengo una relación complicada, siempre algún imponderable me priva de verla completa, por lo que la fragmentación no me ha permitido disfrutar de toda su brillantez.

Estoy poco a poco viendo los fragmentos perdidos de Wong de los cuales su corto para la BMW me fascina, ya que contiene tantos de sus motivos favoritos en versión occidental, a lo que debo añadir
que tengo grandes ansias de ver "My blueberry nights" ojalá sea pronto.

Estoy añadiendo tu blog a nuestros favoritos y para pasar por ahí con frecuencia.

Saludos desde La Paz, Bolivia!!!!