jueves, agosto 23, 2007

Contemplación de un templo en Saturno

A Vale


Se trata de una semiesfera en ruinas cuyo punto más elevado no se distingue sin vértigo y sensación de pequeñez Absoluta. El edificio imita la coraza de un gran escarabajo de celeste naturaleza. La cúpula cubre un inmenso estanque perfectamente circular. Todo está en manifiesta decadencia y parece haber sido concebido por una civilización anterior a la gran muralla edificada para separar el territorio de lo soñado y el de lo vivido, dado que, si bien en un estado decrépito, el templo ejercía un efecto hipnótico: fascinante y aterrador a la vez. Y a pesar de que las aguas estaban estancadas durante milenios y habían desarrollado fauna y flora propias de los más oscuros pantanos, era imposible dejar de imaginar como habría sido semejante palacio en su esplendor cuando, en un concurso extremadamente preciso de condiciones cósmicas – que se repiten a una cadencia incomprensible para una simple mente sublunar –, se filtraba un haz de luz venido de Dione, la luna más bella de Saturno, por un pequeño esténopo ubicado matemáticamente en lo más alto de la cúpula. Las aguas, poco antes oscuras y fétidas, de repente reflejaban un asombroso movimiento proyectado mágicamente en la totalidad del domo, ahora translúcido y acariciado por juguetonas tonalidades verde esmeralda. Y se levantaban los muertos del pantano devenidos hermosos seres andrógenos de piel selenita; bailando enamorados al son de una melodía misteriosa y reconfortante, para luego volver a la oscuridad perpetua en la que yo me encontraba en cuanto la ley giratoria de los cielos alejaba al hermoso satélite con la misma energía que lo había dispuesto en el punto exacto para que se produzca aquella orgía de sagrada y trascendental belleza.

Ojalá hubieras estado allí para verlo…


(Extracto de "Luna de miel en Saturno")



2 comentarios:

Edith Oster dijo...

Si no me equivoco hoy, 5 de septiembre, es el cumpleaños del ilustre creador de este texto.
Ojalá estuviera en La Paz para verlo.
Muchos besos Diego!!

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Ultimamente no sé exactamente quién es el creador del texto y quién el cumpleañero. Sin embargo, esa pequeña desestructuración es una consecuencia natural de las vivencias que por el Ande acaecen (algunas un tanto tarde pero bien estridentes). En todo caso el recuerdo, eso sí que sí.

Gracias Edith