miércoles, marzo 28, 2007

Aventuras y desventuras del huérfano Adán en el Paraíso


1

Tal vez el silencio de dios sea otro ejemplo de lo que se conoce por misericordia divina. O la primera medida en la historia para la creación de empleo. Profetas, exégetas, mensajeros divinos, hagiógrafos, santeros, evangelistas, cruzados, inquisidores, teólogos y toda una interminable lista de profesiones variopintas surgen a raíz de apagarse la voz. Todavía hay quién no se explica cómo nace la vocación…

2

Si dios no habla y el hombre no escucha, lo de tener oído es por si acaso.

3

Hay quién dice que no es una cosa de foniatra, sino que la humanidad entera está necesitada de otorrinos…
Pero si emite en ultrasonidos, acaso en vez de un dios antropomórfico, debamos darle aspecto de murciélago.

4

Los expertos en el tema afirman que la necesidad del habla nace en el niño para encontrar respuestas a sus preguntas. Cabe deducir entonces de esta teoría que aquel que todo lo sabe ha de tener algo más que una vocación clara hacia el silencio.

5

A la derecha de dios hay un logopeda.

6

Mi relación con él es como la de esos monarcas con sus reinas cuando se sentaban por la noche a cenar y ni siquiera se pasaban la sal: Sin levantar la vista del plato, sin mirarse, sin cruzar palabra. ¿Cuántas veces no he pensado en levantarme de la mesa y marcharme a cenar con el cocinero, cuántas veces me hubiese quedado en mi alcoba? Afortunadamente, la apostasía es más sencilla que el divorcio…

7

Harto de todo y de todos, finalmente dijo: “reset”.


Iñaki Arbeloa

2 comentarios:

pequeñoIbán! dijo...

Pero que reflexiones tan geniales sobre lo difícil que es escuhar la palabra de Dios. Como para ponerse luego a entenderla...

¿De otorrinos?, De intérpretes también andamos necesitados. Como una Torre de BAbel

Anónimo dijo...

grande inaki!!!