lunes, abril 21, 2008

Herzog, el hombre abismal y la naturaleza pornográfica

"[On the jungle]
We have to become humble in front of this overwhelming misery and
overwhelming fornication... overwhelming growth and overwhelming
lack of order. Even the - the stars up here in the - in the sky look like a mess.
There is no harmony in the universe. We have to get acquainted to this
idea that there is no real harmony as we have conceived it. But when I say this,
I say this all full of admiration for the jungle. It is not that I hate it,
I love it. I love it very much. But I love it against my better judgment."
Werner Herzog, "Burden of Dreams", Les Blank


Dentro de inmenso paisaje que es la filmografía del maestro alemán Werner Herzog, hay unas cuantas películas (probablemente algunas de sus más famosas) que he tenido la suerte de contemplar y admirar, contaminándome de sus más hondas e inquietantes preocupaciones y fascinaciones; me refiero a obras como “Aguirre, la ira (cólera) de dios”, “Fitzcarraldo”, “Cobra Verde”, o documentales como “My best friend”, el reciente “Grizzly Man” o el monumental “Burden of dreams” que sin ser suyo narra sus peripecias en el rodaje de “Fitzcarraldo”.

Creo que todas estas cintas tienen en común unos cuantos aspectos que son: la presencia desmesurada, abrasiva y omniabarcante de personajes abismales, seres que disfrutan caminar al lado del precipicio, columpiarse en el barranco, deambular por pantanos o arenas movedizas, coquetear con el infinito o sea con el fin y otro rasgo insoslayable la esencial, intrínseca y polémica relación con la naturaleza.

Los intérpretes vivenciales o fílmicos de este personaje u hombre abismal son Klaus Kinski, alterego fílmico de Herzog en toda su saga de “colonizadores”, Timothy Treadwell, el ecologista misántropo que amaba, veneraba a los osos pardos como para vivir entre ellos en “Grizzly man”, y por último el mismo Werner Herzog, azotado por sus sueños, pasiones, desmesuras y locuras en “Burden of Dreams”.


1. Me suscitó escribir esta líneas el hecho de haber visto hace poco “Grizzly Man”, un hermoso, peculiar y “salvaje” documental que cuenta las peripecias de Timothy Treadwell, que vivió durante trece veranos seguidos en Alaska con los osos pardos, lugar donde encontró su razón de ser pese a las constantes tribulaciones consigo mismo y con sus congéneres, encontrando una paz única y una suerte de inmolación en complicidad con sus amados compañeros de hábitat. “Grizzly Man” es un documental que Herzog elabora con una inmensa cantidad de material que Treadwell rodó durante sus viajes a Alaska, Herzog loa el innato talento para la narración documental que ostenta el “hombre oso” siendo el camarógrafo, director, actor, narrador y hasta montador en muchos casos, de su propia obra.

Obra en bruto que Herzog dibuja como una radiografía del hombre y de sus obsesiones matizada, sin maniqueísmos por la gente que lo conoció y que compartió su vida y su muerte. Pero lo más seductor de este trabajo, es que “Grizzly Man” parece una película de ficción de Herzog en clave documental en la que el inventó a un documentalista, ecologista y misántropo que con su indómito espíritu y su cámara trazó su propia vida y muerte. Herzog siente profundo parentesco con Treadwell en su faceta de documentalista y una admiración desbordante por su inestable personalidad y obsesión.

De ahí que Treadwell entra al panteón de seres brutales como Aguirre, Cobra Verde o el mismo Herzog de “Burden of Dreams”, hombres con montañas demasiado altas para trepar, hombres tan pertinaces que nada los hace descansar, obsesiones tan gigantes que siempre los terminan consumiendo por no decir extinguiendo, hombres que caen ante el insondable abismo de su propia ambición, equivalente esencial de su propia entidad o de su patológica personalidad.


2. En las deambulaciones fílmicas aludidas, Herzog siempre tiene como trastienda o escenario a la naturaleza, en su febril y avasalladora naturaleza (valga la redundancia). “Aguirre” y “Fitzcarraldo” discurren en las frondosas y aterradoras selvas amazónicas donde los personajes tienen entre sus más terribles adversarios a esa insondable y pertinaz bestia, que es el entorno que los irrita, los aflige y les condiciona sus sueños y anhelos.

“Grizzly Man” tiene como otro personaje no a los osos, sino la naturaleza que estos representan y cómo Treadwell ve en ellos y en la naturaleza, a los antagonistas del asqueroso e incomprensible mundo burocratizado de los hombre. La naturaleza para Treadwell tiene esa pureza prístina y primigenia que lo hace suspirar ante cada manifestación de ésta, como ser en las contundentes cagadas de los osos. Herzog se vale de la inocente mirada de Treadwell para insinuarnos su visión cruda y anti-romántica de la naturaleza, cuando Timothy observa los miembros de oseznos mutilados por el mismo padre para poder seguir fornicando a la madre. Herzog aludía que Kinski veía belleza y erotismo en las entrañas del amazonas, él no, veía obscenidad, pornografía, dolor, chillidos, fornicación. En resumen, muerte.

Lo que para Treadwell era una visión romántica, un tanto inexplicable, para Herzog es una matemática de dolor, supervivencia y muerte que lo fascina pero no lo embelesa, y creo que es por esa lúcida, atenta y escrutiñadora mirada que Herzog ostenta, que él es el único, de todos esos hombres aludidos que le ha tocado retratar e interpretar en cámara, que ha podido, sin desbarrancarse pasear al son de la obsesión y la locura por los diferentes abismos de su alma.


4 comentarios:

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

La elección de las fotos es contundente: en la primera vemos, como en un espejismo de su mente, el barco que debieron efectivamente transportar a través de un cerro para filmarlo en Fitzcarraldo: generalmente en el cine se hacen las cosas más fáciles de lo que aparecen en la pantalla... ¿Me pregunto si James Cameron se hubiera animado a hacer Titanic en el verdadero Titanic?

lORbADA dijo...

Creía no haber visto nada del director pero el fotograma del tipo del casco lo conozco, vi esa peli hace muchos años aunque no recuerdo nada de ella.
¿Cuál es la obra más recomendada de este hombre?

Pablo dijo...

alvarex: justo vi la ultima pelicula del gran herzog en el Bafici "encounters at the end of the world", documental para discovery chanel, filmado en la antartida. Herzog es sin duda un maestro y es evidente lo natural que le resulta hacer cine, y de paso del bueno. Parece que podre piratearme una copia, que llegara alla sin duda...

les mande un mail para que manden los cortos al festival....les llego?, porfa si tienen un tiempito llenen el formulario, la cami llega el martes y se queda 5 dias, seria de lujen que llegue con sus cortos.

un abrazo

Alvaro G. Loayza dijo...

Oneiros, Herzog en Fitzcarraldo invirtió la ecuación, la filmación acarreo una carga física, moral y humana mucho más pesada que la película.

Lorbada, la película a la que te refieres es "Aguirre, la ira de dios", pero la experiencia herzoguiana más impactante creo que es "Fitzcarraldo", seguido por le documental "Burden of dreams" que narra las peripecias de la filmación de la película anterior. "Grizzly Man" es de las últimas y también es muy recomendable.

Pablito, que bueno saber de tí. "Encounters at the end of the world" es el epítome de un título herzoguiano, o podría ser también "Encounters at the end of the human soul". Ya la estaremos disfrutando. Y sobre los cortos me encantaría enviarlos con la Cami, pero lamentablemente no me ha llegado el mail con el formulario, envíamelo otra vez a alvarex3x@gmail.com.

Abrazos a todos!!!!