jueves, abril 16, 2009

The passenger

(Se recomienda encarecidamente emprender la lectura después de darle al botoncito play. Sino, joderse un tantín)

Recuerdo allá por el dos mil, más o menos, cuando descubrí el frenesí de “The Passenger”. Himno de himnos. Esa sí que es una canción que tan sólo al atravesar los nervios auditivos te hace invencible y si es de noche, padres, cuiden a sus hijas, policías, salgan a laburar. Porque LLEGÓ EL INVENCIBLE y todos (dentro y fuera de la pantalla) serían unos HIJOS DE PUTA y la PUTA MADRE QUE LOS PARIÓ A TODOS EN CASO CONTRARIO. Soy el invisible, en la noche de los gatos. Somos muchos, somos todos. Sí, sí, sí “The Passenger” es de esas canciones que, al acabarse, genera un vacío incorregible: no hay canción en el mundo que pueda suplirla en cuanto a intensidad y epifanía.

“The passenger” es la redención de todos nosotros so-zombies decadentes en medio de la tormenta de arena, en la ciudad de noche embrujada y piernas-carne de gallina: la medusa y sus hermanas en el asiento trasero lamiéndose los pies y una lata de cerveza vuela con alas de taparaco. Uno que otro cigarro. Todos locotos. Tantas chicas lobo y vestigios de luz de neón orinados desde esa terraza de casa arruinada en el centro. Siguen las luces siguen siguen. Esa canción nos salvó, nos bailó, nos fumó. Fin de semana, fin del mundo. Si Dios es bueno es bueno con toditos incluidos: esqueletos chascosos con ojera de platino y dientes de plastoformo, al ritmo insano del (otro) Flaco. Habiendo encontrado esta joya en un basurero. Habiendo bebido de este elixir en el lomo de un puercoespín. Noche de calor y nieves frías, historias las mías. Introducción a una nueva mística de la decadencia, volumen uno, volumen dos, volumen tres, subanlé volumen: rociándonos a cien por hora, escapando de la mañana como de un ratón…cantando la la la la la la la la la - la la la la la la la la la. Fiestas intestinales, humos infernales, todo, todo deviene belleza pura al son sónico de “The Passenger”. Todo deviene. Yo te veo y tú me ves por última vez. Esa es la ley nomás, salud, salud escarabajos y tortugas de ciudad, fantasmas eléctricos y simulacros de Apocalipsis en amargos sobres amargos. Esas brisas de ventanas entreabiertas y agujeros de cigarro mal apagado. Ya no son cuatro los jinetes, ya no. Recuerdo allá por el dos mil dos y dos mil tres: la la la la la la la la la - la la la la la la la la la. No hay nada más intenso. No hay nada más hermoso que esta noche de ciudad … No hay nada más hermoso que tú,

en esta noche;

invencible

noche

de ciudad.

6 comentarios:

Lucia Sellars dijo...

jajajaja, buenisimo!, hoy dia me desperte borracha y no con resaca, asi que esta cancion me viene al pelo! and he rides and he rides, podria estar asi todo el dia, me voy por unas chelas, a tu salud Diego! Abrazos. xx Lucia

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

El chaki, para que mamar, anula los efectos pro-positivos de The Passenger... (Keep on riding while you can)

Saludos y contra-abrazos desde LPB

krispo dijo...

jajajaja excelente, adoro esta song!
despues de unos dias te paso a visitar y a leerte y ponerme al dia, besos*

Juniper Girl dijo...

¡Iggy es un duro!

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Krispo y Juniper: Qué más se puede decir del pasajero... Iggy es un biensabido y más vale acatar sus enseñanzas.

Gracias por visitar el lar.

Sandra López de Érror dijo...

jejeeejjjjejeeje...cincomentarios