
“Nadie lo podrá impedir
esta noche iré hasta el fin
con los locos, los borrachos
con las putas y los guachos.
Al zaguán de un mundo liberado
al placer de un mambo marginal
al rincón de un juego desquiciado
hasta tumbar en plenitud,hasta tumbar.”
El viejo de arriba, Bersuit Vergarabat
Convengamos que, en general y para la mayoría, el mundo es una mierda. Una mierda en dos niveles esenciales: en el ámbito de los circuitos emocionales de la vida cotidiana y en el ámbito de las necesidades materiales para vivir con un poco de dignidad (si utilizáramos la burda traducción que la ortodoxia realizó de la teoría de Marx podríamos hablar de “superestructura y estructura”). Por un lado, en general, en el fondo, la vida de los humanos está signada por el tedio, por la acción maquinal e inocua, la existencia sólo es una larga construcción de nostalgias y melancolía, una espera larga y heroica de la triste noticia que llegará un día, encarnada en uno mismo o en las personas que mas uno quiere. Por otro lado, los humanos transitan la existencia buscándose la forma de encontrar mendrugos y objetos: cincuenta años de contar y repartir billetes que nunca tendrán, de construir casas que nunca habitarán, de vender cuerpos y amores que nunca alcanzarán. Una vida entera de actividades horribles y poco placenteras para poder existir materialmente. ¿Por qué, entonces, seguimos existiendo? Por los resquicios.

Me parece que el cine de Fernando León de Aranoa, uno de los más interesantes y sugerentes directores contemporáneos, se podría definir como un cine expresivo de esos resquicios, de esos espacios que permiten que toda una existencia de dolor y sufrimiento valga la pena. En “Princesas”, “Barrio” pero principalmente en “Los lunes al sol” (una película terriblemente hermosa, imperdible), observamos vidas jodidas (tanto a nivel sentimental como a nivel material) que encuentran en la amistad, los sueños y la comunidad de pares la posibilidad de esperanza, de redención, de sentido.

Si queda resquicio para la esperanza, si queda la posibilidad de un futuro mejor, si queda la fuerza para que esto no se vaya a la verga, habrá que acordarse de los personajes de este director español y de ver a lo lejos como vienen caminando unas putas solidarias, unos desempleados militantes y unos niños que sueñan con poder vacacionar alguna vez en una playa soleada.

5 comentarios:
Bueno! Mario: mientras sigas escribiendo de esa manera mucho mas vivencial y personal, realmente tus articulos personalmente gustan mas y mas ganas dan de ver las otras de Aranoa, felicidades y un gran saludo.
Machi
¡Bien caché tu articulo! el lar es uno de esos resquicios del buen funcionario
princesas es la más flojita, no?
Coincido en señalar a los Lunes al sol como una película de las que hay que ver, pero con los pantalones bien puestos, porque es dura de narices, y no sobliga a enfrentarnos, como bien dices, con todas las miserias que rodean nuestra cotidianidad, dificilmente soportable, sino fuera por esas pequeñas cosas que consiguen que nos olvidemos de las sombras.
Un saludo!
Machi: que bueno que te haya gustado tanto el texto, en realidad creo que tienes razón acerca del estilo, de alguna manera el blog es un refugio para escaparle a la Academia y la tecnocracia. Intuyo que por ahí tambiñen va el cometario del cholo (a quien también agradezco).
Txe: totalmente de acuerdo contigo, es la más floja de las pelis de León de Aranoa. Sin embargo tiene momentos jodidos y sublimes (el hotel, la música, los personajes y algunos diálogos) aunque no tiene el nivel de "Barrio" y, sobretodo, "Los lunes al sol". Gracias por visitar el blog.
Alfredo: de verdad hay que ver "Los lunes al sol" con los panbtalones bien puestos, con el llanto y la risa atragantados cada instante de la película. Si no la has visto, échale una mirada a "Barrio", también está muy buena. Gracias por el comentario y la visita al blog.
Saludos,
Mario.
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