lunes, diciembre 08, 2008

El festín simbolista

He aquí un breve homenaje literario a este serie de pintores que, a través del mundo, reinventaron los objetivos de la pintura acercándola más a su origen primero: la magia. Cada cuadro es una ventana a ese más allá que todos portamos dentro.

Iván Aivazovsky: La mar trascendental, omnipresente, omnipotente. La mar cuna y destino final, la mar idea, la mar madre. Recipiente inabarcable de espesa masa de aguas furiosas. Estados espirituales mecidos entre dulces melodías y fabulosos colores. La mar interior, el horizonte imposible. La noche en el corazón: el dulce roce translucido en la orilla, acariciando tus delicados pies al anochecer y la tormenta, en el corazón de la noche. Esa eres tú, tal tu grandiosidad.




Odilon Redon: Hay un jardín más allá de la montaña y del cielo de la montaña. Allí habita un gigante solitario. Por siglos él ha sido el encargado de cuidar el jardín paras nosotros. Las luces en aquel lugar se confunden con escalofríos y un profundo estremecimiento, un prístino sentir se apodera de quien pasea la vista por allí. En cada flor se esconde una ninfa de aura epileptoide que musita secretos primordiales de la vida y de la muerte. No es de noche ni de día, es esa luz antigua… sólo esa. En ese jardín nos encontraremos transformados en fosforescencia de carne inmaterial. Tú y yo, al fin de los tiempos.



Franz Von Stuck: No hay nada más oscuro en el alma que el habitáculo de aquella bestia. A lo lejos nada se distingue. Al aproximarse uno (con pavor inevitable), el velo espeso de profunda tiniebla deja entrever el rostro de la más fea de las noches humanas. El cutis viperino, los ojos grandes de brillo maléfico, los gestos desesperados y ansiosos, el aliento impuro, lo que está a punto de morir. Al fondo cae una estructura de hueso y, con ella, el mundo: gigantesca pecera de cristal. Los corceles del infierno se apresuran para llegar a casa, bajo la lluvia, mirada escarlata e inclemente. La medusa se retuerce bajo el colchón. Algún día te morderá la serpiente, desnuda, excitada y desprevenida. Así sabrás quién es el hombre sentado en el rincón sombrío.




Jean Delville: Satán tiene un secreto bajo el castillo de agua. Nosotros; tú, yo y aquel: el que no se puede nombrar.







Arturo Borda: La naturaleza como epifanía de una Voluntad Suprema y la Cordillera de los Andes como monumento máximo de esta unión energética entre las inteligencias arcangélicas y las fuerzas inclementes de la Tierra; no tanto el planeta como la entidad espiritual. El diáfano silencio de las montañas no es sino silbido divino, a través de los tiempos. La vida, los campos, el Illimani y los Yungas, todo es producto de la misma Voluntad Creadora, de un inmenso despliegue espiritual, psíquico y material hasta encontrar esa eutexia que funde todo lo separado y distinto en aquello que, por intuición, llamamos instante y que sin embargo concentra en sí mismo todos los misterios del universo. El artista, como sugería Poe, ha de capturar esa Voluntad como una antena del más allá y recrearla a una escala menor pero no menos perfecta y sagrada.



6 comentarios:

zombre dijo...

ME ROBARE LAS PINTURAS LO SIENTO

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

Robalas Zombre que para eso están...

carmensabes dijo...

Llego desde el blog de Alfredo paseando...y me encuentro con este blog sensacional....estupendo llenito de arte, y que entrada más bonita...estoy sorprendida!!!te seguiré seguro..

besiños

Merlina dijo...

tenías razón
me han gustado bastante.

Todas son maravillosas,
las primeras.. casi s tan tangible el mar...
Todas las demas!
el jardín tan efímero, un infierno tan cercano, todo !

:)
Gracias por publicar tales pinturas!

(Diego Loayza) Oneiros dijo...

carmensabes: Bienvenida al mundo de el-lar. Sigue visitando.
Merlina: Gracias por pasar. El simbolismo es una maravilla de la historia del arte.

Anónimo dijo...

good points and the details are more specific than elsewhere, thanks.

- Murk