jueves, junio 17, 2010

El mundial y sus encontrones (día 7)

Ya terminaron los primeros partidos de un evento muy esperado y ansiado, pero por ahora muy criticado, llamado Mundial Sudáfrica 2010. Viendo las distintas reacciones en medios de prensa, en las charlas cotidianas de fútbol y en otros lugares de expresión, la voz unánime es clara “Que mundial de mierda” y me pongo a recordar que ese calificativo se lo viene aplicando desde hace varios años y hace muchos mundiales, y se vienen a mi mente distintas interrogantes, pero me parece que todo se resume a la siguiente pregunta que intentaré responder:

¿Por qué existe tanta disparidad entre lo que ofrecen los protagonistas y lo que demandan los consumidores (los futboleros)?

Evidentemente que el fútbol mostrado en el mundial no llega al nivel de atrocidad del fútbol boliviano pese a que eventualmente se presentan algunas groserías muy recurrentes en nuestro fútbol, pero la queja definitivamente no pasa por ahí, sino por la falta de dinamismo y gol (mezquindad de juego) que se está viendo en este mundial, que es el que hasta ahora peor promedio de goles tiene en la historia.

La principal preocupación de casi todas las 32 selecciones mundialistas se reduce en este momento a pasar a octavos de final como sea; la calidad de juego y la cantidad de goles viene muy por atrás, o incluso no importa, ¿por qué pasa eso? A mi entender por la terrible vergüenza y dolor que implicaría principalmente para las selecciones protagonistas quedar eliminadas en primera ronda, cabe recordar que Argentina y Francia en el 2002 eran las dos mejores selecciones de ese momento, y terminaron yéndose a sus países al cabo de tres partidos. La prensa y la futboleros del país rioplatense no se ahorraron ninguna crítica hacia su selección después de aquel empate con Suecia 1 -1 que eliminó a los dirigidos en ese entonces por Bielsa.

Se me ocurre que al considerar al éxito como un sinónimo de felicidad y por ende que el éxito como fin justifica todos los medios, genera esta locura y bronca en los futboleros de las selecciones llamadas a ser protagonistas, ante la no obtención de la copa. Estos equipos salen a la cancha con esta terrible sentencia y con la obligación de hacer felices a sus hinchas por medio del éxito, el fracaso no tiene lugar.

Por otro lado para las selecciones de un segundo nivel que son la gran mayoría (Paraguay, Costa de Marfil por citar algunas) y sus respectivos seguidores, tienen la preocupación por efectuar un buen papel, ¿Qué quiere decir hacer un buen papel? Llegar lo más lejos posible y mientras más lejos mejor, así de simple, si bien el listón no esta colocado tan arriba (salir campeón), la eliminación (fracaso) en primera ronda no tiene lugar y las consecuencias son las mismas que le ocurrirían a aquellas selecciones llamadas a ser protagonistas si esto llegaría a suceder.

Para aquellas selecciones de un tercer nivel como Nueva Zelanda por ejemplo, no hacer un bochorno (comerse 7 ante Italia y 6 contra Paraguay) es el objetivo, aquí el dilema del éxito no aparece, pero como no están llamadas a nada más y sus condiciones técnicas son casi nulas, esperar un buen espectáculo por parte de ellas es imposible.

¿Pero qué ocurre con aquellos futboleros y prensa cuyos países no se encuentran representados en el mundial? ¿Aquellos a los qué el éxito o fracaso de una determinada selección no los alegraría o deprimiría de gran manera? Sencillamente se quedan condenados a ver lo que este miedo a perder ofrece dentro del campo juego, que normalmente es un bodrio aburridísimo. Este tipo de futbolero a su vez cae presa de la expectativa la cual, debido a la concentración de figuras de gran nivel dentro del campo de juego y el tremendo aparato de mercadeo con su excesiva publicidad, crece desmesuradamente al punto de que uno cree que lo que va a ver es la máxima y mejor expresión de la humanidad y de toda su historia; pero eso nunca ocurre, la máxima expresión resulto ser muy normal, la astronómica expectativa ni remotamente se cumple, el miedo a perder se impone y se produce la eterna sentencia “Que mundial de mierda”.

En síntesis, la desmesurada expectativa más la exigencia de éxito a como de lugar por parte de los espectadores y el miedo a las consecuencias de la derrota que conlleva el perder por parte de los protagonistas, hacen muy difícil ver buenos partidos, pero creo que reducir o cambiar estos factores se hace cada vez más difícil. De ahí que lo único que puede beneficiar el espectáculo es el VALOR y el GUSTO POR EL BUEN JUEGO de los protagonistas, algo que hasta ahora Alemania, Chile y España (pese a la derrota) mostraron.

En ningún momento pretendo quitar la importancia a la búsqueda del éxito y la consecución de este, pero considero que si seguimos creyendo que el éxito (ganar) es el fin último de todo y lo es todo y no le otorgamos la justa valoración que se merecen las formas (el juego) más allá del resultado seguiremos viendo por mucho tiempo mundiales carentes de buen juego.

Fernando Biadós

El equipo ideal de la 1a. Fecha (día 7)

Aquí presentamos el equipo ideal de la 1a. fecha de la Copa del Mundo. Hemos elegido veintitrés jugadores (el de la parte superior siendo el titular), dos por puesto, exceptuando a los porteros donde se han seleccionado a tres. La formación táctica elegida es el 4-3-3 que es después de lo visto la más elegida por los entrenadores mundialistas, aunque detrás de ésta táctica aparentemente super ofensiva puede esconderse un ultra conservador 4-5-1.

El mejor jugador de la fecha sería Mesut Özil de Alemania, y el mejor gol el primero de todo el torneo, el de Tshabalala contra México, tremendo trallazo después de un contragolpe espectacular.

Esperamos sus comentarios, quejas y observaciones a cerca de las siempre crueles omisiones o polémicas inclusiones. Ojalá que la lucha por los puestos de adelante sea más aguerrida en la segunda fecha, Forlán parece haber abierto la senda de los goleadores y por ende de los goles que con tanta ansia estábamos aguardando.

miércoles, junio 16, 2010

Campanazo, y que España siga jugando así (día 6)

Último día de la primera fecha del mundial y se da el primer campanazo, Suiza derrota a España, y pone ardiendo el grupo “H” de la competición. La victoria Suiza es injusta si valoramos quien propuso el juego, quien tuvo la pelota, quien creó la mayor cantidad de situaciones, quien remató más al arco, pero no si evaluamos la eficacia ofensiva y defensiva, donde prevalecieron los helvéticos, que han logrado la primera sorpresa con mayúsculas tumbando al candidato mayor a llevarse la copa el 11 de julio.

Hoy por primera vez en lo que va de la Copa del Mundo vemos dos partidos seguidos en los que hay equipos que salen decididos a proponer, Chile a primera hora, España después. No recuerdo ningún equipo en partidos anteriores, ni si quiera Brasil ante la debilísima Corea del Norte, en poblar su zona de ataque con 6 ó 7 futbolistas, sin que haya urgencias o pelotas paradas, Chile y España salieron con esa mentalidad y con esa vocación, ya que en la inversión de valores del fútbol actual prima muchísimo más el no perder (o el miedo a perder) que el quiero ganar (o la vocación de triunfar). A uno de ellos, Chile, con menos talento que al otro, España, le alcanzó para ganar por la mínima aunque fue muy superior y mereció un marcador más holgado (Bielsa cumple sin ambages con lo que profesa). A España su buen fútbol, su respeto por un estilo y por la pelota, no le alcanzó, unos contragolpes mortíferos lo hirieron de muerte y el resultado fue la derrota pese a realizar todo el gasto en términos de vocación de ganar y no la mezquina lógica del miedo a perder.

La lógica del grupo se ha roto, los cálculos predecibles de la Copa del Mundo se han hecho añicos, Brasil contra España en octavos es una posibilidad más que plausible (sin dejar abierto cualquier desliz brasileño que como jugaron ayer es también probable, evitando así dicho encuentro), pero lo que hay que rescatar es la vocación que ofrecieron Chile y España, y exhortar a ambos en la difícil situación para clasificar que enfrentan, el no traicionar su estilo, su fruición por el arco de enfrente, su forma de afrontar y sentir el fútbol. El único pero gigante contra Vicente de Bosque es la inclusión de Busquets privándose él, su equipo y todos los espectadores de uno de los mejores jugadores del mundo como Cesc Fabregas quien tuvo que chuparse todo el disgusto desde la banca.

Puede que la brutal eficacia Suiza haya prevalecido ante el fútbol propuesto por España, pero la Roja debe apostar por lo que ha venido haciendo en los últimos tiempos hasta hoy, y es jugar bien el fútbol. España es el equipo que mejor juega y debe seguir jugando así, esperemos que los dioses del fútbol sean más justos y dadivosos y que por esta vez sean más indulgentes con los Zidanes que con los Materazzis, si así fuera una cuantas sonrisas le restan a Chile y a España.

martes, junio 15, 2010

Homenaje (y un ferviente envío de buena fortuna) a Marcelo Bielsa (día 5)

Horas antes del debut de la selección chilena de fútbol, van algunas frases que retratan al director técnico de esta escuadra. Que sirvan como homenaje y deseos de buena suerte. La apuesta bielsista es enorme, se enfrenta a varios fenómenos: los fantasmas de la eliminación del 2002, la búsqueda de poner a un equipo de segundo orden en los primeros planos del fútbol mundial y, principalmente, abrir un haz de luz de buen fútbol, creatividad, ausencia de miedo y potencia ofensiva en medio de la penumbra cobarde y defensiva que hasta ahora es el Mundial.

“No veo como una contradicción tener algunos aspectos de Bilardo y Menotti. Lo que pasa es que en la Argentina, jamás los técnicos obsesivos se preocuparon por jugar ofensivamente. Y yo soy obsesivo del ataque. Yo miro videos para atacar, no para defender. ¿Saben cuál es mi trabajo defensivo? “Corremos todos”. El trabajo de recuperación tiene 5 o 6 pautas y chau, se llega al límite. El fútbol ofensivo es infinito, interminable. Por eso es más fácil defender que crear. Correr es una decisión de la voluntad, crear necesita del requisito indispensable del talento”.

“Saber de fútbol, desde mi punto de vista, es interpretar lo que sucede en el juego. Es mentira que es muy simple y que lo entiende cualquiera. Cuando uno escucha hablar a Menotti,uno descubre que ese hombre, evidentemente, algo más que nosotros sabe”.

“Quisiera jugar siempre en campo de ellos y recuperando rápidamente el balón, lo que supone mayor tiempo para elaborar jugadas ofensivas”.

“El temple es el complemento insustituible de todo lo que uno pueda proponer en el pizarrón”.

“En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados. Lo importante es el tránsito, la dignidad con la que se recorre el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal”.

Extraído de Lo suficientemente loco de Ariel Senosiain.

Mucho morbo, pocas nueces (día 5)

El aura que presentaba el partido, entre Costa de Marfil y Portugal, estaba lleno de morbo. Primero porque era el partido decisivo del “grupo de la muerte” (que integran conjuntamente a Brasil, el candidato por excelencia, y Corea del Norte, el eliminado a priori), segundo porque se presentaba como uno de los partidos más atractivos y reñidos de la primera fecha de la Copa del Mundo, y tercero por todo lo que circunda a dos megacracks del mundo del fútbol, Cristiano Ronaldo y Didier Drogba. Ronaldo llegaba al encuentro con la flecha señaladora que pese a ser uno de los mejores jugadores del mundo en el Real Madrid, en Portugal llevaba muchos partidos sin marcar un gol (en toda la eliminatoria mundialista no convirtió ni uno), por lo que el peso en sus hombros a la hora de empezar era muy grande. Por su parte Drogba hace once días sufrió una fractura en su brazo derecho, lo que parecía alejarlo definitivamente de la competición, pero los milagros de la medicina y la asombrosa fisiología del jugador permitieron que esté integrando el banco de suplentes. Como ya dijimos, mucha expectativa, mucho morbo.

Pero en los mundiales las mayores traiciones son causadas por las altas expectativas; Sudáfrica 2010 no es ajena a esto, y aun peor, está siendo uno de los peores mundiales que se recuerde con un promedio de gol bastante inferior a 2. El partido que podía definir a quien en teoría acompañaría a Brasil a octavos de final terminó en un hosco 0-0, siguiendo la marcada tónica de un mundial con anemia de gol.

La cosa empezó bien, se anunció que Drogba iba ser parte del encuentro, y Ronaldo en la segunda pelota que tocó mando un riflazo a la madera del cuidapalos marfileño Barry, pasado esto la estrella portuguesa se fue difuminando hasta casi la desaparición. El partido se disputó en el medio donde la pulseta se fue inclinando paulatinamente al juego físico de los africanos, donde la solidez de Kolo Toure y Zokora en la defensa y el orden y distribución desplegado por Toure Yayá, permitieron ir ganando metros. Ya en la segunda parta Gervinho, el delantero del Lille de Francia, con su habilidad y velocidad creó mucho peligro en la valla portuguesa. Eriksson en un afán de valentía hizo ingresar al titán Drogba, ante los gritos y regocijo del público asistente. Poca participación tuvo Didier hasta que casi al final en un jugada bien hilvanada sacó un centro bordeando el área chica que nadie pudo convertir, esto fue el inicio de un vendaval de ataques marfileños en el crepúsculo del encuentro, pero que no tuvieron destino de red.

La balanza de los merecimientos se inclinó a favor de los elefantes marfileños y con el contento añadido de saber que contarán con su talismán para lo que resta del mundial. Portugal se quedó con la sensación de que sacaron un buen resultado siendo menos que su rival, pero que Ronaldo en vez de saborear la red acumuló más frustración y por ende su escuadra quedó con muchas incógnitas a cerca de su futuro inmediato.

(Publicado en Página Siete el día 16-06-10)

lunes, junio 14, 2010

Bostezos por doquier y la esperanza Drogba (día 4)

Tres partidos para el aburrimiento clausuraron el cuarto día de mundial, Holanda, Japón y Paraguay dieron pasos importantes pero todo dentro de la modesta tónica futbolística que acompaña el torneo. Ahora queda la espera por la primera final de la Copa del Mundo, Costa de Marfil vs. Portugal, ¿Drogba? vs. Cristiano Ronaldo; el equipo que salga ganador del cotejo con casi total seguridad pasará de fase tomando en cuenta que Brasil es el otro rival de grupo. La gran esperanza es que pueda jugar Didier Drogba, su milagrosa recuperación parece augurar que estará presente, pero también hay que esperar el veredicto de los burócratas de la FIFA que deben deliberar si puede jugar con una férula de protección, ojalá que no sean ellos los que priven a la competición de uno de los mayores y más carismáticos cracks del mundo y un favorito indiscutido de éste espacio. Hasta mañana.

domingo, junio 13, 2010

Mesut Özil, Asamoah Gyan y el arranque del mundial (día 3)


Parece que el mundial se inauguro al tercer partido del tercer día (muy poco auspicioso por cierto), y tenían que ser los alemanes quienes lo hicieran. De la mano de Mesut Özil, quien lideró al tridente de delanteros compuesto por Müller, Klose y Podolski, los teutones arrancaron bien y mostraron que con ganas de ir adelante, ideas claras y un jugador diferente (Özil) se puede ganar sin sobresaltos y sobre todo, otorgar cierta esperanza al mundial, que hasta la performance alemana era un enorme fiasco. La expulsión de Cahill fue un exceso del árbitro, pero entonces el partido ya estaba definido. Sin que nadie los tenga en cuenta los alemanes, porque siempre lo hacen, se ganarán su preponderante lugar en la Copa del Mundo. En relación a Özil, el jugador de 21 años perteneciente al Werder Bremen que es descendiente de turcos, no le tiene miedo a mandarse una gambeta, ni a meter una daga entre líneas, su desparpajo le trae frescura al mundial y al rígido estilo teutón, se pinta como uno de los jugadores jóvenes capaces de dejar su estigma bien marcado en Sudáfrica.

También en el tercer día por fin llegó el primer gol de un delantero (los ocho anteriores habían sido convertidos por centrocampistas o defensas), Asamoah Gyan de Ghana, marcó de penal, pero tuvo dos remates en los palos que demuestran su acechanza y peligrosidad, llevando a las naciones africanas a su primer triunfo en su suelo natal. Con 23 años ya afronta su segunda Copa del Mundo y la curiosidad es que su físico tiene un aire a nuestro Joaquín Botero, y su estilo de juego tampoco es tan disimil.

Estaremos atentos a lo que hagan Özil y Gyan, y a la espera de lo que puedan proponer los holandeses el día de mañana, pero para el regocijo de todos el mundial finalmente ha comenzado.

Resumen del partido Alemania 4-Australia 0

sábado, junio 12, 2010

Breves apuntes mundialistas (día 2)

  • Nunca falta el uruguayo enfermito (Lodeiro) que pega una patada que no viene a cuento y a remar con 10 hombres.
  • Domenech sigue a la cabeza en la carrera de convertirse en el peor técnico del mundial, aunque no muy a la saga ya le vienen unos cuantos.
  • Higuaín le apuntó al arquero nigeriano en dos ocasiones y acertó (la primera le apuntó al cartel de Sony y también acertó), esperamos a Milito contra Corea del Sur.
  • El karma inglés sigue entre los tres palos, se vivió la paradójica sensación de echar de menos a "Calamity" James, ya que Green regaló un gol increíble y dejó a Inglaterra desconcertada y falta de reacción.

viernes, junio 11, 2010

El primer golazo del mundial y un fragmento de Kapuscinski sobre África (día 1)



Formidable gol de Tshabalala para Sudáfrica, inaugurando la Copa del Mundo en el continente de ébano y a continuación un fragmento de Kapuscinski sobre las vicisitudes del ser africano.

"Al caer la noche el silencio bajo el árbol sólo es aparente. En realidad lo llenan muchas y muy diversas voces, sonidos y susurros que llegan de todas partes: de las altas ramas, de la maleza circundante, de debajo de tierra, del cielo. Es mejor que en momentos así nos mantengamos unidos, que sintamos la presencia de otros, presencia que nos infunde ánimo y valor. El africano nunca deja de sentirse amenazado. En este continente la naturaleza cobra formas tan monstruosas y agresivas, se pone máscaras tan vengativas y terroríficas, coloca tales trampas y emboscadas, que el hombre, permanentemente asustado y atemorizado, vive sin saber jamás lo que le traerá el mañana. Aquí todo se produce de manera multiplicada, desbocada, histéricamente exagerada. Cuando hay tormenta, los truenos sacuden el planeta entero y los rayos destrozan el firmamento haciéndolo jirones; cuando llueve, del cielo cae una maciza pared de agua que nos ahogará y sepultará de un momento a otro; cuando hay sequía, siempre es tal que no deja ni una gota de agua y nos morimos de sed. En las relaciones naturaleza—hombre no hay nada que las suavice, ni compromisos de ninguna clase, ni gradaciones, ni estados intermedios. Todo -y durante todo el tiempo— es guerra, combate, lucha a muerte. El africano es un hombre que desde que nace hasta que muere permanece en el frente, luchando contra la -excepcionalmente malévola- naturaleza de su continente, y ya el mero hecho de que esté con vida y sepa conservarla constituye su mayor victoria."

Ryzard Kapuscinski, Ebano.

martes, junio 08, 2010

el lar, la Copa del Mundo y el inicio del manifiesto anti-Materazzi

El acaecimiento de la Copa del Mundo es de por si un motivo de celebración, quizás el más grande que tiene el homo sapiens sapiens como especie, y además para el lar de los conformes disconformes tiene su peculiar celebración y significancia; ya que hace cuatro años, debido al marcado hito del cabezazo de Zidane a Materazzi, se inauguró como blog este espacio que en julio cumplirá cuatro años transcurriendo su propio y particular devenir como bitácora.

A raíz de estas dos motivaciones que merecen ser agasajadas, el lar por cinco semanas va mutar en un lugar muy diferente al que nos tiene acostumbrados, ya que dedicará todo ese tiempo al festejo de la Copa del Mundo, ocupando su atención y su mirada al ruedo del balón y a todas las manifestaciones circundantes a éste, así como las emociones irracionales y epidérmicas que esto provocará, con una frecuencia mucho mayor a la de los largos y analíticos posts tradicionales de este blog.

Entonces, por poco más de un mes el lar no sólo cambiará y dirigirá puntualmente el enfoque de su mirada, sino también alterará el formato de lo que entiende como post o entrada bloguera en la lógica conforme disconforme, dejando que la anarquía futbolera haga mella en los contribuyentes y que éste se vuelva, para el lector, un lugar de visita asidua durante estos febriles días de obsesión futbolera.

Cubiteleros

Índice (hasta la fecha)

Paren la masacre

Hoy en la mañana, al hacer la rutinaria exploración cibernética de los quehaceres mundanos y mundialistas, nos llevamos uno, y ya van cuantos, chascos. Nani se perderá el mundial. Debido a la diferencia horaria entre La Paz y África, cada mañana nos agarra una zozobra que reza “¿Quién será el siguiente?”, ya que un mundial está compuesto por escuadras que enarbolan sus tradiciones y legados locales, pero cada escuadra goza además de individuos que son los que enriquecen y hacen más fascinante esta vorágine de pasiones llamada Copa del Mundo. Que sería de la historia de la Copa del Mundo sin Brasil, Alemania o Hungría, pero que sería de Brasil sin Pelé, Garrincha, Jairzinho o Rivaldo, de Alemania sin Fritz Walter, Gerd Müller o Jürgen Klinsman, o de Hungría sin Ferenc Puskas y Sándor Kocsis; ya que son las casacas y los héroes que las visten los que forjan los ilustres anales del mundial.

Está tan bien llamado mundial, o Copa del Mundo, no porque intervengan 32 representativos llegados de diversos rincones del orbe, o porque en la fase eliminatoria de la Copa del Mundo hayan participado todos los afiliados a la FIFA, sino porque este evento tiene una relevancia, trascendencia y sensación epidérmica que llega a todos, sin dejar a uno solo, los países y rincones del mundo, sembrando ilusiones, expectativas y esperanzas, que en la gran mayoría de los casos devendrán en desencantos; y aunque a uno le toque ser de un país que no conforma la nómina de 32, no por eso está apático a este evento, sino que lo sigue con una fruición particular y se apropia por gustos y empatías a uno o a varios equipos participantes. Muchas veces, sino las mas, la vinculación con unos colores no viene de los mismos, sino por quién es el titán o el héroe que enarbolará la bandera de su país.

El hecho de que se lesionen Ballack, Pirlo, Essien, Suazo, Obi Mikel, Robben, Nani, Skertel y en último caso Drogba, no sólo le resta calidad futbolística al mundial, sino le arrebata su espíritu y va mellando el alma y las ilusiones de los millones de fanáticos periféricos que soñamos (quizás sin razón) por una Copa del Mundo plagada de emociones, de gritos incontinentes y del surgimientos de un héroe supremo que pague esa idolatría insobornable.

Todos los jugadores lesionados arriba mencionados son talismanes en las estructuras de sus seleccionados, son pilares insustituibles de las estructuras futbolísticas de su escuadra, y en la mayoría de los casos los responsables y encargados de cuantioso peso de portar la lanza que permita el éxito a sus cuadros. Drogba, Essien y Mikel no solo tenían que liderar a Costa de Marfil, Ghana y Nigeria, respectivamente, sino que junto a E´too y Pienaar, tienen o tenían la onerosa carga de llevar a un continente, África, a la victoria en la primera cita que se da en su suelo natal. Las desilusiones provocadas por sus lesiones son incontables, aunque la tenue llama de la esperanza aun añora que la ciencia y la quasi sobrehumana fisiología de Drogba le permita sobrevenir una fractura de brazo para que a punta de goles dejen, él y sus elefantes, una marca indeleble en la Copa del Mundo.

Esperemos que pare la masacre que está afectando a éste mundial más que nunca y que la FIFA en conjunto con las organizaciones continentales para proteger a quienes engrandecen el espectáculo en la cancha: los jugadores. Jugar sesenta partidos al año, es un desgaste tremendo para cualquiera, aunque sea un superatleta. Indiferentes a credos, preferencias y empatías, las ausencia desacreditan y dañan esta añorada cita, y para cualquier amante del fútbol no contar con el talento de Robben, Pirlo o Nani, o el liderazgo de Ferdinand, Ballack o Skertel, o los goles de Suazo y Drogba, es una cuestión de merma y no tan mitigada amargura.

Ojalá nuestras mañanas sudamericanas no tengan más disgustos y que los galenos, las plegarias de los devotos hinchas y las ciencias ocultas alrededor del globo, permita recuperar a los caídos curables y que se mantengan sanos los que quedan incólumes.

martes, mayo 25, 2010

5 grandes esperanzas para la Copa del Mundo

Didier Drogba

Un verdadero titán futbolístico, Drogba parece que mientras los años pasan él se va volviendo más poderoso e intratable. Tuvo una temporada fabulosa en el Chelsea con el que volvió a ser campeón y terminó de goleador en la Premier, y fue injustamente omitido como el mejor jugador del año en Inglaterra. Ahora le toca liderar a los Elefantes Marfileños en su cruzada mundialista. No la tendrán nada fácil, Brasil y Portugal en su grupo ratifican que Costa de Marfil no tiene estrella en los sorteos, pero además de Drogba cuentan con gente importante como los hermanos Toure, Kalou, Eboue y otros jugadores de talento para hacerse notar. Pero será Drogba, el ariete más poderoso del mundo, el que tenga que cargarse la mochila de héroe y lograr pasar la fase de grupos a punta de goles, más allá del sorteo y de Sven Goran Erickson, que es algo inverso al rey Midas convirtiendo todo lo que toca en bosta, Didier es el único capaz de arrebatarle al sueco ese nefasto don.

Cesc Fabregas

Cesco sería figura y líder indiscutido de cantidad de selecciones, como Argentina, Brasil, Italia o Alemania, pero dadas las contingencias le toca desempeñarse en una glamurosa España, plagada de estrellas como Xabi, Iniesta, Villa, Torres, Silva y un largo etc., donde no tiene ni si quiera asegurado el puesto de titular. El maravilloso volante tendrá que ganarse un puesto en el once de Del Bosque y a partir de su fabulosa lectura del juego, su vocación de cara al gol y su liderazgo, para ser protagonista de una campaña que promete ahuyentar definitivamente los fantasmas eternos de la selección ibérica y encaramar a ésta generación como la mejor de la historia de España con Fabregas como una de sus máximas insignias. Ojalá las lesiones no atenten contra su innegable talento y capacidad, la roja y los amantes del fútbol jugado con inteligencia y brillantez lo aguardan.

Steven Gerrard y Frank Lampard

Dos megacracks del centro del campo, prototipos de esa legendaria casta de volantes ingleses que juegan en 60 metros del campo, defendiendo aguerridamente, llevando el juego y el equipo a sus espaldas, y disparando a puerta con auténticas bazukas; Gerrard y Lampard vienen desplegando su fútbol por años a gran nivel, pero tienen una gran deuda en la Copa del Mundo. Alemania 2006 los vio despedirse sin pena ni gloria, con mínimos atisbos de buen fútbol. El peso de ser el líder de Inglaterra recae en el robusto y despiadado Wayne Rooney, pero el equipo isleño no podrá lograr ninguna proeza si es que estos dos multifacéticos volantes no demuestran a nivel de selección el descollante nivel que sábado a sábado muestran en Anfield Road y Stanford Bridge. Capello y el equipo de los tres leones confía en que ellos tengan la llave de algo que no ocurre desde 1966.

Diego Milito

Poco más se puede decir de Diego Milito después de su monstruosa actuación en la final de la Champions League el fin de semana pasado, donde “tocó” cinco balones, con dos goles magistrales, y tres pases gol para compañeros. Pero lo de Milito se remonta a más atrás, desde que se inició la temporada, y en cada partido decisivo que le tocó enfrentar, sea el Barcelona, la Roma o el Bayern, fue sobresaliente y letal. Todos hablan de Mourinho y de su impenetrable muro defensivo, pero sin goles en el fútbol no se puede ganar, y con un endiablado Milito adelante cualquier empecinado amurallamiento podrá encontrar réditos en la puerta contraria. Maradona no lo tiene entre sus titulares (todo indica que será Higuaín el punta de lanza), pero ojalá sepa darle al ex-Racing una oportunidad y una ubicación para que Argentina pueda sacar los dividendos que el Inter ha disfrutado durante toda la temporada. De sus compañeros Argentinos sólo Samuel se pinta en el onceno titular, esperemos que Maradona no haga del banco para Milito, lo que está haciendo del televisor para Zanetti y Cambiasso, quienes no sólo deberían estar convocados sino ser titulares indiscutibles de la escuadra albiceleste.

Julio César

Para los amantes incondicionales del “jogo bonito” parecerá una iniquidad lo que se va decir a continuación, pero creo que sólo se hace alusión a la verdad, ya que el mejor jugador que hoy tiene Brasil no ostenta ni la 10, ni la 9, ni la 7, ni es para nada brillante con los pies, sino que juega mejor con las manos y es quizás (con permiso de Casillas, Buffon y Cech) el mejor arquero del mundo y el máximo baluarte de la barricada “verdeamarelha”, su nombre: Julio César. El portero del Inter ha salvado a su equipo y a su selección en cantidad de ocasiones, para dar ejemplos puntuales impidió un gol imposible que le atajó a Messi en las semis de la Champions o la atajada a Robben en la final, y por recordar un partido el que jugó en Quito contra Ecuador donde el resultado debió ser parecido al 6-1 de Bolivia contra Argentina, pero Julio César no es Carrizo, y el partido acabó 1-1, gentileza del golero de Brasil. Sus lugartenientes Maicon y Lúcio serán junto a él los bastiones que tiene Dunga para encumbrarse como el Brasil más antiestético de la historia en ganar la Copa del Mundo.

sábado, mayo 15, 2010

Sobre el terror en el cine


"¿Si las pesadillas fueran grietas del infierno? ¿Si en las pesadillas estuviéramos literalmente en el infierno?¿Por qué no? Todo es tan raro que aun eso es posible."

Jorge Luis Borges

La figuración de aquello que aterra es un dato de porte universal. La paradoja es que aquello que aterra, a través de la alquimia que implica la representación y la puesta en escena, genera fascinación y, en muchos casos, culto. La monstruosidad es algo tan humano como el lenguaje o el juego: todos tienen en común las raíces miméticas, el hecho de imitar algo, de poner algo en lugar de otra cosa. ¿En lugar de qué aparecen todas las fantásticas representaciones que los pueblos elaboran de la monstruosidad en sus diversos bestiarios? Esa pregunta es probablemente vana si se aísla estas imágenes (muy banalizadas y casi anecdóticas en algunos casos) y no nos remontamos a un estadio arquetipológico más abstracto aún, donde se contemplen constelaciones simbólicas interrelacionadas: allí se podría disponer a esta fauna maravillosa en un contexto mitológico donde principios dinámicos como la caída, la noche oscura, las fauces dentadas, las profundidades del mar, el hormigueo caótico o la sangre menstrual sirven como vectores semánticos universales y lazos entre una memoria medular de la especie y la memoria individual o colectiva de corto plazo. En ese sentido, esas imágenes, no solamente son irracionales sino que representan la irracionalidad y la manera de aprehender aquello que no es lógico ni claro ni distinto; se trata de representar el mal, independientemente del contenido de éste. Justamente por eso, estas imágenes apelan más al sistema nervioso que al intelecto, tienen que ser sentidas antes que pensadas.

De entre las estructuras arquetípicas fundamentales de lo que aterroriza al hombre hay una que destaca por su aspecto casi matemático y ésta es la doblez, simplemente por el hecho de que el doble de la vida, que es todo lo que conocemos, es la muerte, de la que ignoramos mucho y sin embargo, como bien veía Georg Simmel, no solamente afecta nuestra vida en el momento en que ocurre sino que siempre modela nuestro estar-en-el-mundo y es tan determinante en nuestra relación con el tiempo como los límites epidérmicos de nuestro cuerpo lo son en nuestra relación con el espacio. La muerte, como la sombra, nos acompaña desde nuestro nacimiento. Lovecraft hizo hincapié, como nadie, en el aspecto innombrable de lo espantoso. Eso se debe a que todo lo nombrable está de este lado, la vida, del otro ya no podemos afirmar nada. La imaginación, poderoso talismán humano, permite a través de la figuración de lo innombrable, la aceptación mental de la contradicción, contrariamente a la pulcra lógica aristotélica.


El cine, desde su aparición hasta sus múltiples ramificaciones audiovisuales, se ha caracterizado por ser un vehículo privilegiado hacia el espíritu del hombre y, a su vez, ha modificado este último considerablemente. Como en todas las culturas y cosmovisiones, no tardaron mucho en aparecer colectivos que se dediquen a realizar películas dedicadas a figurar la monstruosidad: de hecho, no es una hipótesis descabellada afirmar un lazo privilegiado entre el impulso de figurar per se y el impulso de figurar la monstruosidad, lo innombrable. Esto hace referencia a la máxima de Francis Bacon: “Si lo puedes decir, para qué pintarlo”.


Nosferatu y Caligari son dos ejemplos mayores de esa voluntad de aprehender, a través del celuloide, aquello que a la razón le es prohibido. Sin embargo, el cine, al ser industria también ha adquirido características propias de aquello que es mercancía. Al ser mercancía, algo, lo que sea, deviene en objeto y, en eso consiste el desencanto de la modernidad, nada de carácter “objetivo” escapa a la razón, a la clasificación, al nombre y a la etiqueta. Tal es la búsqueda de claridad en una sociedad de rasgos esquizoides.



Los géneros cinematográficos aparecen en correlación directa a una industria que ofrece mercancía a sus potenciales clientes con gustos diferenciados. Asimismo, Hollywood, por ejemplo, ha generado vetas (multimillonarias) a través del establecimiento de géneros, público para y reglas para los mismos. En el club de video o de compras uno puede orientarse basándose en las etiquetas: ciencia ficción, drama, suspenso, erótico, western, etc.


Tan antiguo como el establecimiento mismo de los géneros es el género que denominamos “terror”. La cantidad y el éxito de películas que se han realizado para asustar a las audiencias son sociológicamente significativos. Los motivos han variado, eso sí; hemos visto desde aberraciones científicas, vampiros, zombies, niños endiablados hasta llegar al famoso (y odioso) thriller psicológico de nuestra era agnóstica. Sin embargo, el problema del “terror” como género es que, al estar comprendido en una categoría, ser una categoría, no corresponde al concepto de innombrable lovecraftiano y se hace víctima de una maquinaria simbólica que es capaz de encerrarlo, como a una bestia en un zoológico. La audiencia de una película de terror sabe a lo que se va a enfrentar, lo que ayuda al proceso de racionalización de las imágenes, por más perturbadoras que sean. El género contribuye a la desacreditación de lo que se está mostrando y es, por excelencia, la reafirmación sistémica del triunfo del orden de la razón y del intelecto. Cuando vemos una película de terror sabemos que estamos entrando en el terreno de lo monstruoso: ese “sabemos” es el que hace que lo monstruoso pierda sus cualidades semánticas profundas y es una suerte de domesticación imaginaria que reafirma (por lógica de opuestos) la omnipresencia del orden y la supremacía del intelecto en la vida “real”.


Como muestra el maestro Poe en sus cuentos, no hay mayor terror que la ausencia de explicación intelectual para los sucesos: en una línea sutil entre lo verosímil y lo absurdo, entre lo onírico y lo crudamente real, entre lo mitológico y lo científico, entre lo subjetivo y lo objetivo se desarrolla una historia inquietante en medio de una atmósfera inquietante. Un relato de terror que, en el desenlace explica el origen del mal, aclara los hechos y nos reconforta, está separando claramente el bien y el mal, la luz de la oscuridad, lo horrible de lo bello y podemos salir tranquilos de la sala. Cualquier licencia ante esa tensión fundamental y la historia cae en la caricatura o en el moralismo. Además de eso y por eso mismo, el género para ser lo que es, suele portar en su seno un armamento de estereotipos que no son sino códigos culturales (a diferencia del arquetipo que jamás cede a ser codificado). El estereotipo, a pesar de ser imagen, responde totalmente a un lenguaje codificado: su manera de hacer sentido es escasamente polisémica y hace referencia a un significado muy particular, casi como una lengua saussuriana. La abundancia de filmes de vampiros que ha parido el cine es un gran ejemplo de la propensión al estereotipo de un género: las pocas grandes películas que se han hecho en este terreno son las que se han deshecho de ese armamento de imágenes pre-pensadas (como en un fast-food simbólico) o las han tergiversado para darles nuevos significados.


A continuación vamos a analizar brevemente tres películas que trascienden las reglas y los estereotipos del “terror” para apuntar más lejos en la psiquis de la audiencia. Pertenecientes o no al género, los siguientes filmes de diferentes épocas no se congracian con ningún esquema pre-establecido y son capaces de disgustar tanto a los seguidores del cine de terror por su exceso cerebral así como a los fans del “cine de autor” por su matrimonio con lo macabro y lo fantástico (su carencia cerebral). Se trata de tres propuestas diferentes pero terriblemente oscuras y desoladoras: “The Tenant” (1976) de Roman Polanski, “Possession” (1981) de Andrzej Zulawski y “Lost Highway” (1997) de David Lynch. Veremos que las tres comportan isotopías simbólicas y una manera específica de tratar las imágenes.

Las tres películas corresponden al estado límite del ser humano ante lo innombrable: puede ser locura, pesadilla, seres del más allá o demonios o nada de eso, lo que importa es la atmósfera y lo que se presenta ante los personajes que es, como en los sueños, una prótesis de los personajes mismos, una proyección de las interioridades veladas.

En “The Tenant” Polanski dispone, como pocas veces se ha visto en el cine, un arsenal de símbolos de la pesadilla y el desconcierto. Muy en el tono de “Rosemary´s baby” (1968), estamos ante un “experimento sociológico-metafísico” donde un personaje debe sufrir una ordalía de eventos perturbadores hasta sucumbir de una manera aún más perturbadora. La luz y el espacio – crudamente capturados por Sven Nikvist – determinan el significado de las imágenes y las orientan a las profundidades sombrías del espectador. “The tenant” es un funambulesco intento de coquetear tanto con la comedia negra como con el terror tradicional sin ceder ante ninguno, el resultado es macabro y, por momentos, escalofriante. Esa Paris lóbrega y plagada de gente antigua se hace pretexto para entrar en los oscuros cuartos de la mente. La soledad no es la ausencia de personas, la soledad la producen las mismas personas que nos rodean. Zulawski nos mete en un mundo frío como Cronenberg en “Dead Ringers” (1988) o Zulueta en “Arrebato” (1980), el movimiento de la cámara y el uso del gran angular nos transmiten un sentimiento molesto que es la paradójica combinación de soledad acompañada de presencias, genios ambiguos e invisibles. Esa ambigüedad crece en la medida que el ritmo combina histéricamente momentos de silencio con instancias de espantoso frenesí pocas veces visto. Es curioso que la diva rebelde Isabelle Adjani participe en estas dos pesadillas, nunca se la podrá ver igual. “Lost Highway”, en estos afanes, es todo un manifiesto: es un viaje a las profundidades de la noche más oscura del corazón humano. Los interiores, filmados en clave simbólica, remiten incesantemente al laberinto y al espejo. Como sugiere Borges, bastan dos espejos para generar un laberinto. Estamos ante un ensayo catóptrico del cine que ahonda en los terrores especulares plasmados con maestría en “Vertigo” (1958). Las tres obras están empapadas de un algo más que terror que las hace más impenetrables y herméticas: es la atmósfera, los ángulos, las luces y las sombras. Además, en las tres obras se evoca una profunda melancolía que, al combinarse con la espera del espanto, remite de una manera muy plástica, a la dinámica simbólica de Edgar Allan Poe (probablemente más que en los tímidos ensayos de adaptar al maestro de Virginia al cine).


La ruptura y el desorden entre los principios masculino y femenino son el motor de los eventos mórbidos. En “Lost Highway” y “Possession”, se ve directamente, la desintegración física, psíquica y espiritual del amor entre marido y mujer, sin distinguir los niveles. “The tenant” muestra ese colapso dentro de un personaje que es empujado a devenir en alguien más, en su opuesto que se va apoderando de la identidad y de la sexualidad: la imagen de un Roman Polanski transvestido por sí sola es lo suficientemente pesadillesca. El mal aparece vestido de deseo y de amor carnal, en ello radica su ambigüedad fundamental. Es interesante como el castellano confunde en el concepto de fantasma, tanto al espectro como a la pulsión inconsciente. Probablemente no sea una carencia idiomática, sino más bien una revelación: la mente está habitada por fantasmas igual que la casa. La casa, en este cine auténticamente perturbador y reminiscente del caos fundamental, es más que un lugar, es un símbolo, un espacio mental donde los horrores acaecen. El Hombre Misterio de “Lost Highway” recalca: “I´m at your house” y añade que no suele visitar hogares donde no lo invitan. Ese ente es portador de una gran carga de ambivalencia simbólica ya que está y no está, es andrógeno y toma partido de acuerdo a sus conveniencias. Los vecinos de Trelkovsky en el filme de Polanski y la cosa en “Possession” no aparecen en cualquier lugar sino en esos interiores en franca decadencia y en momentos de una tensión narrativa difícilmente soportable.


La casa es un símbolo femenino por excelencia. Es una hipertrofia imaginaria del útero, hasta en el sentido de que, por la noche, impide el ingreso de las bestias y los espíritus indeseables cual entidad protectora. Cuando falla esta función, es decir, se hace permeable al acecho exterior, la casa se invierte como símbolo. La casa es, en esencia, un símbolo ambivalente y fácilmente capaz de devenir en su opuesto. Es, cuando deja de amar el corazón humano que se arruina aquel "palacio dorado", dejando en su lugar un lúgubre habitáculo poblado por ángeles enfermos. La función de hogar del espacio habitado, está supeditada al amor de pareja o familiar que es una extrapolación del amor maternal. La doblez del espejo recuerda inmediatamente al estanque de la casa Usher y a la patética rapsodia de Roderick. Así como todos los valores de protección e intimidad nos reconfortan, en ausencia del amor, el útero deviene en tumba y la intimidad en prisión.


El terror de esta trilogía proviene probablemente del impacto inconsciente que generan esas imágenes en una humanidad traumada por una incompletud existencial que se pretende satisfacer a través del placer ilimitado – el consumo desmesurado no es sino una canalización “civilizada” de saciar deseos y necesidades que son una metáfora moderna del deseo sexual – que, al ser ilimitado, nunca provee suficiente saciedad. Esos sombríos planos muestran hombres completamente perdidos ante su rol masculino e insanamente aterrados por la mujer que es un fantasma, con todas las de la ley. La mujer, ignorante de sus poderes, se hace víctima y verdugo en tramas que tienen toda la (falta de) lógica de la pesadilla más afiebrada de la especie. Estamos ante una profunda crisis de la identidad sexual que, como elemento estructural, altera todo y deviene en crisis familiar, física, social y, sobre todo, espiritual. La fuerza de un “mundo invisible” tan familiar para tantas culturas premodernas se hace maligna en esta cultura que la niega ontológicamente. Esas presencias están ahí aunque sean incomprensibles: los sueños, que tampoco tienen derrotero ontológico en nuestra cara modernidad, están ahí, no cesan de transmitirnos algo.


Estas películas comportan de aterrador otro hecho que no debería serlo o, al menos, no lo es en todas las culturas y cosmovisiones: el misterio. Nuestra mente positivista está tan estructurada como tal que no hacemos sino desprestigiar el carácter misterioso de la vida. Como sugiere René Girard, el pensamiento científico transforma todo misterio en enigma y no hay enigma, por más difícil que sea, que no tenga solución. Esta herencia hace que lo misterioso o nos asuste o nos parezca absurdo y carente de rigor lógico. Estas tres visiones, si algo tienen en común, es que no ceden ante la facilidad del enigma sino que se mantienen, rigurosamente, en la sutil línea del misterio sin sucumbir al facilismo absurdista. Un verdadero desafío.

jueves, mayo 06, 2010

Después de The Sopranos: Episodio 86 (mayo 2010)

“Otra vez estoy solo y quiero estarlo:solo con el cielo puro y el mar infinito; otra vez reina la tarde a mi alrededor.”

Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra

Siento que la inquietud existencial de nuestra época es una coágulo de energía del tamaño de la noche, trancada en la garganta de la humanidad, que se ahoga en su propio grito de auxilio. Siento la tensión de un desenlace supracósmico: un tiempo de revelaciones antecediendo a un tiempo de transmutaciones.

Y, al mismo tiempo, no siento nada.

Detrás del barullo espantoso se escuchan cantos antiguos, cantos de invocación y de reminiscencia de otros tiempos. A ciertas horas el tiempo deja de serlo. Lo que ya sospechamos, como un estremecimiento, será verdad absoluta y los sueños se adueñarán de la tierra. Bailaremos con los muertos en un crepúsculo que no será sino perpetuo amanecer, en una fiesta de colores hasta entonces desconocidos.

Y el silencio, tan elegante, estará acompañanando esa música hecha filigrana en los pétalos del cielo.

Ya lo dijo el mago antes de la guerra final: lo avisó en una imagen plagada de estática: el otro está debajo de la cama: no hay nada que temer: el espejo no es lo que parece: todo es absolutamente necesario.

Y sin embargo no siento nada. Siento los dulces fotones del sol de tardecita revoloteando en un cerebro otoñal. Parece que no pasara nada, ni ese tibio vientecito, y, sin embargo, del otro lado de la pantalla…

Golpe seco. Disparo. Nada primordial. El árbol que cae en el bosque. La sonrisa de Khaibit.

Y de dudar ni hablar, eso es lo importante. No dejes de creer.

¿Quién estará listo para la salida del sol de las entrañas del Hombre? Ese fuego que a su vez es mano creadora y semen fecundador, esa luz que lastima y enceguece, magia que marea. Hoy nos toca esperar, mañana será de enfrentar. ¡Salud y buen provecho!



viernes, abril 30, 2010

El secreto de los Oscares

La fórmula para fabricar un blockbuster que gane el Oscar de la Academia de Hollywood, y de paso una buena cantidad de billetes, es filmar la historia de un amor complicado en un ambiente social sórdido y corrompido. Los elegidos se salvan luego de cruzar el Purgatorio.

“El Secreto de Sus Ojos”, la pelicula recién galardonada con el codiciado trofeo, tiene un lejano parentesco con "Slumdog Millonaire", también premiada con un Oscar. No es casualidad. La fórmula del amor complicado es impactante.

El director Campanella es un viejo zorro del cine que conoce todos los trucos para hacer buenas películas. Por buenas películas se debe entender a las que reconfortan al espectador, que se siente bien, sin poner en riesgo su seguridad existencial. Para ello la trama más convincente son las que generan los “amores complicados”, o sea relatos que no terminan al estilo Cenicienta, donde la chica buena triunfa sobre las adversidades y consigue el Principe soñado.

"El Secreto de sus Ojos" narra la historia del amor que siente un empleado judicial, pobre y de clase baja, por una abogada aristócrata y graduada en el extranjero. La tensión se enfoca en la pasión secreta, e indomable, que siente Benjamin Esposito por la doctora Irene Menéndez Hastings.

La anécdota, o sea la relación disfuncional entre Espósito y Menéndez Hastings, transcurre en el ambiente sórdido que impuso la dictadura militar en la Argentina durante la década del 70. Un período tétrico, por el costo que significó para esa sociedad. El escenario principal de la película es un juzgado, con escritorios repletos de legajos amontonados, apolillados por la falta de atención. Los legajos son la evidencia de una sociedad carcomida por la dejadez y el derrumbe.

Entre los funcionarios de la Corte hay un juez que es cómplice del sistema represivo, que decide la vida o la muerte de las personas que considera un estorbo. Obviamente Espósito es candidato al cadalso por su obsesión en investigar un crimen ocurrido años antes, cuyo autor resulta ser un asesino psicópata que trabaja para la Triple A, el aparato represivo de la dictadura.

Pero el bueno de Espósito tiene un hada madrina que lo protege, la abogada Menéndez Hastings, que por relaciones familiares y posición social no tiene nada que temer de la represión. Ella le consigue un trabajo en Jujuy, donde su familia es dueña de la provincia. Luego de varios años de acumular angustias Espósito retorna a Buenos Aires para esclarecer el crimen que lo obsesiona. De paso mirar a la chica para transmitirle el secreto de sus ojos.

La pareja, luego de sobrevivir el Purgatorio, admite que entre ellos hay un asunto “complicado” que deben resolver. Para hacerlo cierran la puerta de su oficina y ahí acaba la pelicula. Al espectador le queda sobreentendido que por lo menos se besan. No termina en un baile frenético.

El relato esta salpicado con simpáticas narraciones del folklore urbano porteño, como la de los hinchas de Racing, que con su sapiencia futbolera ayudan en el esclarecimiento del crimen que investiga Espósito. Hay que citar a Guillermo Francella, que en una actuación memorable hace de un empleado judicial alcohólico, que resulta ser el héroe de la historia.

Desde el punto de vista técnico la película es impecable, y desde el punto de vista comercial, mejor aún. Campanella compagina bien la manera en que la industria norteamericana hace cine con el lenguaje estético del cine argentino. Es obvio que la habilidad de Campanella es fundamental para que el experimento no sea un bodrio.

"El Secreto de sus Ojos" me recordó a la película Slumdog Millonaire, que es la historia del amor entre dos personas separadas por barreras infranqueables. En ese ambiente dickensiano, de una sociedad caótica y corrompida, la suerte de los inocentes está en manos de un presentador de la televisión, como en la de un juez corrompido en caso el El Secreto.

Esta simplificación es el mensaje destinado a las audiencias de los países modernos y prósperos, a las que la fórmula les permite sentirse bien, felicitarse por vivir en una sociedad civilizada en la que la justicia funciona y los poderes se contrabalancean unos con otros para evitar los excesos brutales que ocurren en las sociedades oprimidas en las que el amor suele ser una aventura complicada.

Luis Minaya

jueves, abril 08, 2010

Julio Cordero Castillo: Del instante al arquetipo (parte II)


Concentraremos el presente texto en una fotografía específica de 1915* que el autor bautizó “Libando está”, mentando, con mucho humor, el clásico de la música nacional “Nevando está”. Es inmensa e inmensamente significativa la colección de retratos, paisajes y eventos que aportó este ojo implacable y plagado de arte. Ese hecho hace imposible o inadecuado abarcar semejante obra en un pequeño ensayo. La toma en cuestión resume y enaltece como pocas la contribución de este titán de la imagen.

La fotografía, por su veracidad, nos hace olvidar que es, ante todo, una imagen, como un cuadro abstracto o un monolito. La fotografía, representa, está en lugar de algo o alguien. Lo que hay que estudiar en realidad son las propiedades de la fotografía en su manera de ser imagen. A diferencia del retrato clásico en lienzo, la toma fotográfica retrata y nos sugiere el concepto de instante. El pintor, cuando retrataba un noble o un clérigo, hacia abstracción del instante en que lo pintaba para proponer al espectador una imagen de la esencia, de lo permanente del sujeto, en otras palabras, proponía una idea de aquel que representaba. La modernidad de la pintura también implicó una nueva aproximación del sujeto: Degas, Seurat o Lautrec se empeñaron, en capturar instantes de la vida cotidiana. Sin embargo, esa labor recayó, sobre todo, en la fotografía por su velocidad en la toma, su propia mecánica y su veracidad.


El instante es, por excelencia, la idea de una totalidad espacio-temporal. El instante, como dijimos antes, no existe en los hechos. Es una construcción mental y el arte fotográfico es un soporte privilegiado de esa construcción. Sin embargo, la gama de posibilidades en la fotografía es tan amplia como en la pintura. Desde esas construcciones abstractas y oníricas en estudio de Joel Peter Witkin (aunque no se pueda creer, el mismo Cordero tiene una serie sumamente semejante a la de este tenebrista y muchas décadas antes) hasta la vertiginosa imagen fuera de foco o en movimiento de los fotógrafos de guerra, podemos barajar una cantidad inmensa de posibilidades que se pueden obtener a través de la “escritura con luz” con relación a la captura de un instante irreproducible. “Libando está” puede considerarse en el medio justo entre esos dos extremos. Por un lado, vemos que la locación es al aire libre y el evento es una chupa-asado campestre. Todo eso genera una buena cantidad de condiciones no manipulables. Sin embargo, por otro lado, vemos que la disposición de las personas y el encuadre sugieren una puesta en escena, una construcción.

La fuerza de esta imagen radica en esa tensión. De alguna manera, nos evoca la espontaneidad, la alegría, la ligereza y hasta la banalidad de un momento cualquiera en una reunión de ocio cualquiera. Sin duda, las copas que ingieren los extraordinarios personajes, colaboran a ese ambiente laxo y a ese aire de naturalidad en el retrato. Por un lado vemos un instante, claro, uno en medio de una secuencia infinita de instantes. Lo que equivale a pescar, al azar, un segmento en una lógica diacrónica. Y, a pesar de eso, por la disposición, la imponencia del paisaje y el encuadre, también estamos frente a una visión que trasciende el momento, retrata una época, una sociedad, un tipo de hombre, como hacía Velásquez, siglos antes, en “Las Meninas”.

Sí, así es como estas personas pasan a ser personajes y más aún: arquetipos, del boliviano, del hombre. Cada gesto, postura y acción delata, revela una condición que escapa a toda perspectiva diacrónica para hablarnos de nosotros mismos a través del tiempo, independientemente del tiempo. De repente, la magia de esta disciplina que es arte y ciencia (probablemente esa sea la naturaleza de toda magia) se manifiesta y deja ese vértigo fantasmal que no cesa de sorprendernos por más que estemos más familiarizados con la fotografía que con el aire que respiramos. Esa magia radica pues, en una paradoja.

Son la coincidencia y la tensión entre la inmediatez y la permanencia idealista de la imagen de Cordero que le dan un valor simbólico único, y una poética conmovedora. Al estar, a la vez, posando y distraídos a la toma o, mejor dicho, atentos a otros sucesos que la toma, los sujetos de la foto se asemejan a esos personajes que pintaba Ingres en “La apoteosis de Homero”. Asimismo, el paisaje, abismal, de la hoyada paceña (un valle inhóspito aún) no aparece como una objetividad sino que más bien consta de un cariz simbólico que remite a los cuadros religiosos del renacimiento. La presencia fantasmal del Illimani, esa “bestia solemne y rígida” sugiere incluso una cierta metafísica, un otro reino respecto del reino temporal y efímero de la sociedad y de la vida del ser humano. En ese sentido, el encuadre sugiere un ordenamiento similar al del “Entierro del Conde de Orgaz” del Greco, donde las dos realidades están bien delimitadas.

Entre los personajes, como en las grandes obras, vemos arquetipos humanos: el vividor, el desconfiado, el artista, el glotón, el soñador, los amigos, etc. Asimismo, vemos un retrato cautivador de la sociedad boliviana: machista, estratificada y hedonista (por no decir alcohólica) pero no desprovista de un poderoso espíritu gregario y de una saludable cohesión microsocial. En este aspecto es menester rescatar la posición de la duendesca imagen del único aymara de la foto, al pie, cómo no, encarnando como nadie la metáfora de la “pirámide” social. Vistiendo harapos, porta una bandeja vacía a no ser por la humilde copa de alcohol que le toca beber. Su mirada es de las pocas que fija en la cámara, más aún, fija en nosotros, en el futuro. Mientras los otros disfrutan el instante y se olvidan del problema esencial de nuestro ser en la tierra, como en una Vanitas, el indio encara como nadie la visión de la cámara y, como por intuición, nos reta, reta al tiempo. Todos ellos son fantasmas y por ende, la mirada del aymara lo confirma, nosotros también somos fantasmas. He ahí lo fantástico y aterrador de una fotografía: frena el tiempo y, al contrastar ese hecho con el flujo de la vida, nos sugiere la muerte. Como la luz de una estrella apagada, vemos a los ojos a los muertos, que somos nosotros.

Cordero lleva su arte a profundidades místicas. “Libando está” es sólo un ejemplo del poder alquímico de la fotografía fija que, a diferencia de la cinematografía – que imita la vida –, remite misteriosamente a la muerte. Mientras más pasa el tiempo, más espesor cobran esas miradas, esos gestos que, aunque hace casi cien años, son también los nuestros. La memoria lo es todo y no es nada. Vivimos en el pasado igual que esas luces y sombras plasmadas en el celuloide del maestro, pues sólo somos eso: luces y sombras viajando hacia un destino común.

*Se recomienda al lector admirar la foto, ya que la disponemos en altísima resolución (cortesía de Gordo Colapsos).